Selva Adentro (Relato)

jueves, 27 de mayo de 2010

La mujer golpea su rostro con las palmas abiertas para espantar a los mosquitos. Alborotados por la humedad, los despiadados bichos no la dejan en paz. Vuelan atontados, torpes por el peso de la sangre en sus diminutos cuerpos. Su piel es el terreno por donde fluyen arroyos de sudor. Se le empañan los ojos. El dolor en los huesos le impide moverse. Mientras tanto se ve allí, tirada en el barro, con el olor a monte penetrando profundo en sus fosas nasales, llenándola por dentro. Se lavan con agua limpia sus heridas internas.

No ha dejado de escuchar el caudal del río. Suena con el verde oscuro de las plantas, impregnadas del rocío nocturno.

Las agudas punzadas de los mosquitos la despiertan a veces de su sopor perenne. Con nublosa mirada contempla la penumbra del bosque, escucha el gemir de los animales de la noche. La voz. Antes no la dejaban dormir, ahora todo es parte de su propia música. En esos intervalos de ojos entreabiertos y consciencia a medias, mueve su mano débil para hacer sonar las escasas monedas en su recipiente de plástico.

Otra vez escucha entre los matorrales la voz de su hijo. Le dice que es todo oscuro donde él está, que todo duele, le lloran los ojos siempre. Ella no sabe si es verdad que su niño murió, o no lo recuerda, pero la voz infantil se lo dice.

Aquellos murmullos secretos se mezclan con el ruido de los carros, el estruendo de la ciudad que grita, que nunca se detiene. Vuelve gradualmente de su ensoñación. Se mira, tendida sobre los cartones manchados de orine y sudor, ajena al mundo que la rodea. Huele el asfalto caliente, el humo. Agita su recipiente plástico. Pide dinero frente a una parada de autobús. Suenan las cornetas, la gente pasa y sólo la miran, desde lejos, con indiferencia. Así regresa, aunque no quiera, al hondo delirio de una selva siempre negra.

Jesús Torres

1 comment

Cristy López dijo...

novedoso, algo diferente pero guarda relación con la realidad social que atravesamos.

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