Renacer (Relato)

sábado 22 de mayo de 2010

Primero comencé con una incisión justo en el medio de la frente. Un pequeño corte hacia abajo y de regreso. Aplicando un poco más de presión fui delineando el rostro por el borde de mi cuero cabelludo en dirección contraria a las agujas del reloj. Al llegar a la mejilla izquierda pude hundir más el bisturí, no puedo excederme mucho, he empezado a sentir el dolor. Sigo bajando y el mentón me origina un problema, es necesario que siga una línea por toda la parte baja de la quijada, rozando el cuello. Al llegar al centro, en la garganta, saco el instrumento y apenas hago un corte superficial, como dibujando. Vuelvo arriba y hago lo mismo del otro lado, guiándome por el espejo, tratando de aplicar la misma fuerza. Una vez listo el trabajo, sólo queda usar los dedos para despegar poco a poco la piel desde la frente, con delicadeza.

Sabía que no iba a ser tan fácil, tengo que ayudarme un poco con el bisturí, tratando en lo posible de no dañar los músculos. Además tengo que inclinar la cabeza de vez en cuando en el lavamanos para dejar correr la sangre, que fluye a chorros.

Las manos me tiemblan y no me había dado cuenta, casi derramo el frasco con las píldoras de analgésicos, que he ido tomando sistemáticamente con licor. Creo que así se acelerará el efecto. El reloj de pulsera, que puse sobre el tanque del retrete, me indica que han pasado más de dos horas desde que comencé, pero ya puedo notar el avance.

Al fin pude sacar la pieza completa, la extiendo frente a mí y se ve casi perfecta. Tuve que arrancar algunos trozos de más pues se hizo necesario. Fue imposible evitar empapar todo el baño de sangre, los periódicos que puse no sirvieron de mucho. Un rato más con la cabeza hacia el lavamanos, hay mucha más sangre de lo que pensé, cada vez me siento más débil.

Falta poco. El resto exige ser más cuidadoso, si llego a perforar una vena todo estará perdido. Un trago más de licor, otro par de pastillas.

Jesús Torres

1 comment

Cristy López dijo...

tu imaginación es bárbara... me gustó mucho tu relato, está de pelos, se me erizó la piel.

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